viernes, 8 de mayo de 2009
Mantener una adecuada nutrición para personas mayores
Una buena nutrición es necesaria para mantener el cuerpo funcionando normalmente, tener un peso adecuado y prevenir las enfermedades.
Si se presenta una enfermedad, una buena nutrición ayuda a minimizar sus efectos. Mantener una adecuada nutrición implica el consumo de una variedad de alimentos en las cantidades adecuadas. Ningún alimento proporciona todas las sustancias que el organismo necesita para gozar de buena salud: proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas, minerales, fibra y muchos otros. Además, es importante consumir el agua necesaria para todas las funciones del cuerpo.
Para las personas mayores puede que no siempre sea prudente seguir las recomendaciones nutricionales estándar de alimentos diarios y las raciones dietéticas recomendadas. La investigación no ha determinado la mejor dieta para las personas mayores. Modificar los hábitos alimenticios, basado en cómo cambia el organismo con la edad, puede ayudar. Se ha desarrollado una pirámide alimenticia diferente teniendo presentes estos cambios.
Los adultos de la tercera edad tienden a ser menos activos y usar menos energía. Con la edad, la grasa corporal aumenta y la masa muscular se reduce. El tejido muscular quema más calorías que la grasa. Así, al envejecer, el cuerpo quema menos calorías y puede ganar peso. Cuando se necesita consumir menos calorías, es difícil conseguir todos los nutrientes necesarios, en particular las vitaminas y los minerales. Se deben elegir alimentos ricos en nutrientes pero no en calorías. Los cereales y los panes integrales enriquecidos en vitaminas, como el ácido fólico son buenas elecciones. Las frutas y hortalizas muy coloreadas, como fresas, melocotones, brócoli, espinacas, ayote, contienen más nutrientes que las menos coloreadas.
Algunos alimentos contienen carbohidratos complejos, por ejemplo, los cereales, los panes y las pastas integrales, así como los garbanzos, el arroz. Otros alimentos contienen carbohidratos simples o refinados como: helados, golosinas, jarabes, gelatinas y bebidas gaseosas. El arroz, el pan blanco y otras comidas hechas con harina blanca contienen carbohidratos simples. Los alimentos ricos en carbohidratros complejos son preferibles porque se dijeren más lentamente y tienen menor tendencia a convertirse en grasa.
Las personas de todas las edades deben consumir menos grasa saturadas y menos grasas parcialmente hidrogenadas. Estas grasas deben proporcionar no más del 10% de las calorías diarias. Las grasas saturadas están presentes en la carne, mantequilla y en los productos que contienen leche entera. Los ácidos grasos trans se encuentran en la margarina, manteca y en muchos productos elaborados como las galletas, las papas.
Las grasas saturadas y los ácidos trans deben ser sustituidas por grasas monoinsaturadas (aguacate, aceitunas y aceites de maní) y poliinsaturadas (aceites vegetales), en particular grasas omega3 ( aceite de linaza y algunos pescados como el salmón y el atún).
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